Explore "Chamijo" by Roberto Jorge Payró on Textopian. Read with annotations and highlights.
Lima, emporio ya de riqueza, no era todavía una gran ciudad donde los rumores interesantes o escandalosos tardan en propalarse; pese a los templos magníficos y a las casas señoriales que, edificados con piedra de Guasco, empezaban a adornar sus rectas y polvorosas calles refrescadas por las acequias, a sus conventos, a su Universidad de San Marcos, al plantel, en fin, de lo que sería poco después, era una gran aldea, una especie de vasto parador o mesón improvisado y lleno de viajeros curiosos, entre quienes la menor nueva corría con la rapidez del relámpago; una heterogénea reunión de señores, hijosdalgo, magistrados, clérigos, frailes, ministriles, estudiantes, aventureros, damas, mujeres del pueblo, mozas del partido, sin contar a los indígenas avizores, cautos y rencorosos, a los mestizos entrometidos y devorados de ambición, a los negros esclavos, presentes en todas partes, viendo y oyéndolo todo, como el perro familiar, pero menos fieles y secretos.
Con esto queda dicho que Bohórquez Girón pasó a poco andar por hombre llamado a altos destinos, y desde ese momento no faltó quienes le rodearan, agasajaran y adularan, esperando sacar provecho de su futuro encumbramiento. Entre estos cortesanos de la primera hora, Chamijo pareció distinguir y preferir a un don Leoncio de Mendoza, deudo lejano, a lo que decía, y muy pobre a lo que se veía, del virrey del Perú, don Jerónimo Fernández de Cabrera, Bobadilla y Mendoza, marqués de Chinchón. Un encuentro íntimo y fugaz con Carmen había confirmado a don Leoncio de Mendoza las noticias oídas aquí y allá sobre los valiosísimos secretos de que el caballero Bohórquez era poseedor, y éste mismo, obedeciendo luego, según dijo, a los impulsos de vivísima amistad, llegó a hacerle ver, bajo el sello de la más estricta reserva, algunas pepitas de oro como garbanzos, y aun mayores, varias piedras negruzcas con vetas visibles de plata, y diversas joyas toscamente labradas a la manera de los indios, e incrustadas con profusión de piedras preciosas.