Explore "Chamijo" by Roberto Jorge Payró on Textopian. Read with annotations and highlights.
De todo lo cual resultó que, poco después, mientras Lizarasu juntaba paciencia para la espera indefinida de contestación a sus memoriales enviados a España, Chamijo, dueño de algún dinero, en parte dado por el corregidor, en parte amañado con dados y naipes, montó en un caballejo y corrió a incorporarse a una tropa de carretas que algunos días antes había tomado el camino de Tucumán.
Reapareció en Lima, meses más tarde, con la mayor frescura, dispuesto a reanudar o mejor dicho, a repetir sus manoseadas intrigas. No tenía para qué forzar el caletre en la invención de otras, pues las primeras servían admirablemente, eran de probada eficacia y habían de renovarse a intervalos durante cerca de dos siglos todavía. ¡Y quién sabe si hoy mismo, a fines del primer tercio del siglo XX un embaucador genial no lograría arrastrar a centenares de accionistas cándidos -o diestros o sin escrúpulos en el juego de bolsa- y levantar capitales para el descubrimiento y conquista de un nuevo Eldorado, de un nuevo Paitití, ubicándolo en algún rincón de los pocos que en la tierra no se han explorado todavía!.