Explore "El falso inca" by Roberto Jorge Payró on Textopian. Read with annotations and highlights.
Bohórquez, acompañado por Carmen, marchó a Salta, para entregarse al representante del virrey.
No se le trató mal en un principio, y hasta podía tener ilusión de hallarse en libertad. Alucinado por esta aparente dulzura, no vaciló en acceder a un pedido complementario que se le hizo para la total pacificación de Calchaquí. Y un día subió a un tablado que se había erigido en la plaza de Salta, y dirigiendo la palabra a caciques y curacas, de antemano convocados en gran número, los exhortó a que volvieran por siempre a la paz, y acatasen la soberanía del rey de León y de Castilla, único y absoluto señor de estas Indias. Los curacas se retiraron cabizbajos, descontentos y recelosos.