El olvido. A Jorge F. Lynch

Explore "El olvido. A Jorge F. Lynch" by Roberto Jorge Payró on Textopian. Read with annotations and highlights.

El domingo de carnaval, por la tarde, estuve con Laura. Ya sabes que era huérfana, y que vivía sola! Estúdia todo el peso de la frase. Huérfana: sin apoyo; sin la mirada vigilante de la madre querida; sin ese muro casi inexpugnable, levantado entre el mal y ella. Sola: es decir á merced de todas las pasiones, de todos los apetitos; al alcance de todas las manos! Más: había una circunstancia aún mas terrible: la configuración de su alma. Yo, soñador, joven, lleno de ilusiones, la quería y la veneraba al propio tiempo; la quería como se quiere cuando el alma bien templada no ha tenido contacto con el mundo; la veneraba, como se venera á la mujer que se ama pura, inmensamente. ¡La deseaba como esposa, y hubiera podido poseerla como querida!. Porque era carne, solo carne, un montón de carne liviana, llena de apetitos, de pasiones odiosas, de deseos nunca saciados. Pero no me arrepiento: al amarla no la he amado á ella, sino á un ensueño, á una ilusión que se ha desvanecido como un fantasma, después haber dejado una honda herida en mi espíritu. Hoy ella no es para mí más que una imájen entrevista en sueños.

En tu caso puedes reflexionar del mismo modo, y creer que Enriqueta es un ser ideal aparecido á tí en horas de fiébre, cuando todo es bello ó todo es horrible.

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