Explore "Vindicacion" by Roberto Jorge Payró on Textopian. Read with annotations and highlights.
Esto podría llamarse mi vindicación, si yo tuviera necesidad de vindicarme: no es más que un relato que hago, con el deseo de recordar las épocas rientes de mi pasada juventud, en las que soñaba feliz en dichas sin nombre, halladas no ya en el rico palacio, sinó en la cabaña humilde, visitada por las aves y perfumada por las flores. Era yo una niña: contaba dieciseis años, no tenía nada de fea, y comenzaba á trasladar al papel mis ensueños y mis ilusiones, bajo la forma de estrofas más ó menos musicales, cuando conocí al primer personaje de mi novela aún no concluida. Alberto, lindo mozo y de no escasa inteligencia, aunque no dotado como para brillar en el mundo, hubo de enamorarme con su asiduidad y con sus palabras, para mí dulces como miel, y desconocidas como un himno divino: palabras de amor que nos embriagan siempre á las mujeres, cuando damos los primeros pasos en la vida. Así, en amantes coloquios pasamos largos años, esperando la época en que nos fuera posible unirnos para siempre. Aún vivían mis padres; cuando ellos murieron, había yo llegado á los diecinueve años.
El último que dejó de existir fué mi padre. Todavía recuerdo aquella noche terrible del mes de Junio, en que me abandonó para no volver á estrecharme entre sus brazos, dejándome sumida en la mayor pobreza, aunque ya con un nombre bastante conocido para poder ganar la vida escribiendo, y haciendo traducciones para los diarios. Esa noche silbaba un pampero cruel, que hacía garrear los buques en el puerto; llovía á cántaros, el frío era horroroso, y Alberto, una criada y yo estábamos solos, junto al lecho mortuorio de mi padre, cuyas últimas palabras fueron una recomendación hecha á el y á mí.