Explore "La malcasada" by Carmen de Burgos on Textopian. Read with annotations and highlights.
Dolores no volvió a subir al terrado. Le parecía que el vecino de los pasos era Pepe. Coincidía con sus períodos de vacaciones el oír aquella ronda respetuosa. Quizás no era todo más que una mera ilusión suya; pero sentía rubor frente al joven. Había en la manera que éste tenía de mirarla algo que le decía que la comprendía, que estaba enterado de su vida.
La situación que se había creado entre ella y su marido era insostenible. Después de la revelación del engaño y de la conducta de Antonio, durante su enfermedad, le habían hecho otras muchas revelaciones.