Explore "Quiero vivir mi vida" by Carmen de Burgos on Textopian. Read with annotations and highlights.
Después de haber ido de grupo en grupo, con ese aire que toma la dueña de la casa los días d gran recepción, como de florista que pone violetas en el ojal de todos los invitados, Isabel fue a sentarse entre el grupo que formaban algunas señoras en torno de un anciano diplomático, que entretenía a los oyentes con el relato de las más recientes chismografías y enredos de la aristocracia. Los escuchaban con interés, a pesar de no conocer a las personas de que hablaban, por ese especial encanto que tiene para las burguesas meter la cabeza por la puerta que entreabren las grandes damas. Era algo parecido a los que en tiempo no lejano iban a ver entrar las gentes en los recepciones de palacio.
Al llegar Isabel varió el tema. Don Francisco, gran conversador, guardaba las fórmulas de cortesía de los salones del siglo XIX y se apresuró a dirigir un cumplido a su atavío, que fue origen de que se comenzara a pasar revista a la indumentaria de todas las asistentes.