Explore "Lucía Miranda" by Rosa Guerra on Textopian. Read with annotations and highlights.
Era Sebastián Hurtado el amante esposo de Lucía. Su amor había crecido desde niños, y cuando Gaboto arregló su expedición para América, Hurtado y Lucía hacía un mes eran casados. Invitado Sebastián por el atrevido veneciano a tomar parte en la empresa al Nuevo Mundo, consultó con Lucía. La enamorada esposa no tenía otra voluntad que la de su marido, y ambos se embarcaron en la flota, formando parte desde aquel momento como se ha visto por la sencilla relación de esta historia, de los poseedores del Fuerte Espíritu Santo.
Era Hurtado uno de los más cumplidos caballeros españoles. Alto, garboso, y bien proporcionado. Su tez algo morena, pero de ese moreno limpio y lleno de vigor que se adquiere en la vida de soldado, y casi aventurera de aquellos tiempos; pues al nombre de América, junto con el deseo de adquirir fama, la mayor parte de los pobladores del Río de la Plata, como lo aseguran los más verídicos historiadores, fueron hijos de principales familias, hombres de nobles casas, hidalgos, caballeros y comendadores, que con el deseo de alcanzar renombre, se lanzaban a los mayores peligros.