Explore "Lucía Miranda" by Rosa Guerra on Textopian. Read with annotations and highlights.
El día había amanecido nebuloso, la tarde lo estaba aún más: se preparaba una horrible tempestad.
Varios nublados oscurecían la atmósfera, soplaba fuerte el Este, una faja negrusca ceñía el inmenso Océano, sobre la cual se veían blanquiscas y cenicientas nubes de formas fantásticas, semejantes a horribles dragones, a soberbios elefantes, a espantosos caballos marinos, precedidos de uno aún más imponente todavía que parecía haber toma do la forma del ángel del último juicio con su atronadora trompeta. Al parecer toda esta soberbia cohorte, despedía centellantes y luminosos fuegos, efecto sorprendente, producido por los relámpagos que de vez en cuando iluminaban el lejano horizonte que se perdía en la inmensidad de los mares.