Explore "El caballero de las botas azules" by Rosalía de Castro on Textopian. Read with annotations and highlights.
En una casa de la calle / de Atocha, cuarto principal de la izquierda, había dos días a la semana / gran tertulia, de confianza los jueves y de etiqueta el domingo.
Asistían a ella, aparte de las siete señoritas de la casa, hijas de un médico afortunado, otras cinco, que habitaban el cuarto de la derecha, hermosas niñas hijas de un abogado más afortunado todavía; otras seis, hijas de un empleado en Hacienda, el cual, si seguía soplando el viento de la fortuna, pensaba ascender a director del ramo, y otras dos que porque su padre era familiar del conde de A*** y esperaba obtener muy pronto la efectividad de teniente coronel querían, así como las del empleado en Hacienda, contarse en el número de esa aristocracia que semejante a ciertas tisis pudiera llamarse incipiente. Solían concurrir también algunas vecinas de la misma categoría, y en aquel salón -pues aunque se decían salones, las demás habitaciones no eran sino antesalas- se reunían por lo general como unas veinte jóvenes, bonitas las unas, graciosas la mayor parte, y todas con aspiraciones a un buen partido. Respecto a ellos, eran, lo que se dice, jóvenes de grandes esperanzas y si las damas aspiraban a un brillante acomodo ¡no digo nada los galanes!