Explore "El caballero de las botas azules" by Rosalía de Castro on Textopian. Read with annotations and highlights.
-Vamos, Perico, vamos a casa de Ricardito Majón para que nos dé un consejo y nos guíe que, como aún me decía la tarde anterior a la de nuestra desgracia con aquel pico de oro que Dios le ha dado, pues nunca le he oído pronunciar, como a otros muchos, Madrí, salú, ciudá, sino ciudad, salud, Madrid, y a este tenor cortadita y arreglada cada palabra como lo ordenan la gramática y el diccionario, de todo entiende hoy día un maestro de escuela, porque han llegado a ser los civilizadores del mundo.
-Calla, Dorotea, no me digas tal cosa que yo con mi corto entender pienso al revés, que nunca servirán sino para lo que siempre han servido, y es para enseñar a los niños el a e i o u, y un poquito de otras cosas, que a tener yo tiempo también se las enseñara.