Explore "El primer loco" by Rosalía de Castro on Textopian. Read with annotations and highlights.
Proseguí, sin embargo, volviendo al bosque, pues / como cosa de milagro tornara a familiarizarme con cuanto / allí había sido en otro tiempo grato a mi corazón. / Tras de las locuras a que solía entregarme en la ciudad, / venía aquí, como quien dice, a reparar mis / fuerzas y a saborear el recuerdo de mis abominaciones y venganzas. / Bajo la sombra de estos robles hallaba siempre a Esmeralda, / que me salía al paso los primeros días en que / nos conocimos para preguntarme cómo iba de mi herida / y después por el estado de mi salud; porque aquella / pobrecilla se había empeñado en creerme enfermo / a pesar de que nunca me oyó quejar de cosa alguna.
Me parece haberte dicho que me había vuelto repentinamente / poco menos que perverso. Tan cambiado y tan fuera del centro / en que había vivido me encontraba que me desconocía / a mí mismo. No acertaría, por lo tanto, a explicarte / cómo dejé que Esmeralda llegase hasta mí, / ni que maneras y lenguaje pude emplear con aquella muchacha / que no parecía campesina ni por lo delicado de su / belleza, ni por el señorío de sus maneras, / ni por la calidad de sus sentimientos. Lo que sí comprendí / desde luego, pues era como vaso en que todo se transparentaba, / fue que sentía hacia mí una de esas atracciones / fatales que nos llevan tras de un ser dado, como la corriente / lleva a la hoja marchita hacia el mar, y el viento la arista / hacia el río.