Explore "Ranchos: costumbres del campo" by Javier de Viana on Textopian. Read with annotations and highlights.
Aún no había aclarado del todo, cuando Albino estaba en la enramada ensillando con sus pilchas miserables, su mancarrón tubiano, flaco, abatido, tan miserable y ruinoso como el apero.
Don Tiburcio, el capataz, extrañado de aquel insólito madrugón de Albino, le preguntó: