Explore "El escándalo" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
-No es acreedor ciertamente Diego a la dureza con que lo has tratado en un momento de disculpable trastorno… ¡Acabo de dejar al infeliz en bien lastimoso estado; a tal punto que, por mucho daño que te haya hecho, antes merece tu compasión que tu ira!… Pero entro en materia, desde luego.
Cuando llegué a su casa, ya estaba levantado… Díjome que no había dormido, y harto lo revelaba su semblante.