Explore "El escándalo" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hacía ya algún tiempo que la joven se había vuelto muy taciturna, sobre todo en los breves momentos en que estaba sola conmigo. No parecía, sin embargo, triste ni enojada. Era su silencio como el de la meditación, o más bien como el que se guarda para escuchar. Tal vez se escuchaba a sí misma, tratando de enterarse de algo que balbucía su espíritu. O dijérase que escuchaba… y hasta oía lo que nosotros pensábamos y ocultábamos en su presencia…
Yo me incliné a creer esto último, y principié a advertir a Matilde: