Explore "Viajes por España" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Del almuerzo que nos aguardaba en la fonda debo decir, no como dato oficioso y trivial, sino para instrucción de los viajeros que vayan á Salamanca, que nada tenéis allí que temer, y sí muchos goces que prometeros, por muy gastrónomos y delicados que seáis.-El Hôtel del Comercio se encargará de no desmentirme.-¡Qué tortilla! ¡qué truchas! ¡qué jamón! y ¡qué peras. de cristal! (Este era su nombre.)-Lo único medianejo fué el vino.; pero á bien que nosotros teníamos todavía en nuestra despensa ambulante, no de lo nuevo (que dice el marido de Inés en los versos de Baltasar de Alcázar), sino de lo bueno.
Para colmo de satisfacción, almorzamos en muy grata compañía; pues habéis de saber que, cuando llegamos á la fonda, nos encontramos con que nos aguardaban en nuestro cuarto aquellos antiguos amigos que, según indiqué en el capítulo primero, tenía yo en Salamanca. Era uno de ellos el distinguido escritor que suele dirigir preciosas cartas á La Época bajo el pseudónimo de la Baronesa del Zurguén, y cuyo verdadero nombre (tiempo es de que lo sepa el público, aunque el interesado se enoje de mi locuacidad) es D. Ramón Losada. Otro era el erudito cronista de la provincia y aventajado poeta D. Manuel Villar y Macías. Era el tercero. (no en persona, por hallarse algo malo, mas representábalo un su sobrino) el Dignidad de Chantre de aquella catedral D. Camilo Álvarez de Castro, de quien hablaremos luego. Diré aquí solamente que su sobrino y representante, el presbítero D. Elías Ordóñez, no tardó en hacernos conocer cuánto valía por sí propio, ó sea por su mucha instrucción y buena crítica. Y estaba, en fin, allí el menor de los dos discretísimos hijos y herederos del talento de Losada. En cuanto al primogénito, también antiguo amigo mío (pues lo conocí cuando todavía no le apuntaba el bozo), hallábase en el campo con su señora madre.