Explore "Flor de santidad" by Ramón del Valle-Inclán on Textopian. Read with annotations and highlights.
LOS OJOS del peregrino estaban atentos á la pastora y á la oveja. Hallábase detenido en medio del atrio, apoyado en el lustroso bordón, descubierta la cabeza polvorienta y greñuda. Adega seguía repitiendo por veces:
-¡Quieta, Hurtada!