Explore "Los cruzados de la causa" by Ramón del Valle-Inclán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Por la Puerta del Deán, que aún quedaba en pie de la antigua muralla, entraba el hermoso segundón con el caballo cubierto de sudor, y al rodear el huerto del convento, cuya tapia daba sobre los esteros del río, distinguió luces y un gran bulto de gente caminando por aquella calzada aldeana que se aparecía envuelta en el vapor violeta de la puesta solar. Tocaban á muerto todas las campanas, y se oía un acompasado plañir de mujerucas:
-¡Se lo robaron á su madre para las escuadras!