Explore "El coro de ángeles" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
(Jóvenes inocentes del sexo femenino, recién llegadas al 21 de Marzo de vuestra vida; puras y hermosas como flores de invernadero; educadas en la más completa ignorancia de la medicina legal, y tan piadosas y tímidas que no podéis presenciar sin lágrimas los gallinicidios culinarios, ni sospechar sin miedo la existencia de troglodita ratón; -a vosotras, inofensivas y dóciles como la paloma y el antiguo progresista; que confesáis al señor cura pecados tan gordos como no haber besado el pan que recogisteis del suelo, o no haber dicho Jesús, María y José al estornudar vuestro novio, o haberos fumado algún cigarrillo de vuestro primo, sólo por conocer el gusto del tabaco; -a vosotras, tan sensibles como bonitas, que os desmayáis en la ópera y en los toros, y que, por todas estas razones, merecéis que la Baronesa del Cedro, a cuya casa vais de tertulia, os llame su Coro de Ángeles; -á vosotras, en fin, Elena, Pura, Mariana, Matilde, Elisa, Consolación, reinas de aquellos salones, os dedico estas humildes páginas, un poco verdes en la forma, pero muy maduras en el fondo, y en que me propongo demostraros clarísimamente que, a pesar de vuestros celestiales atributos, sois tan crueles y desalmadas, que cometéis muchas veces los delitos de robo en cuadrilla y de asesinato con ensañamiento, alevosía y premeditación, sin daros cuenta de lo que hacéis y sin sentir después remordimientos, ni más ni menos que si fueseis discípulas o compañeras de los más feroces bandidos que suelen expiar sus crímenes en la horca.)