Explore "El ángel de la guarda" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
La mañana que digo, un bizarro mancebo y una hermosísima joven, vestidos con sencillez y buen gusto, como gentes acomodadas de la clase media, salían de la iglesia de Santo Domingo, de Tarragona, donde acababan de velarse.
El mismo sacerdote que los casara la semana anterior los acompañaba ahora amigablemente, yendo tan contento y ufano entre los dos enamorados esposos como si éstos le debiesen toda su ventura.