Explore "Dos retratos" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
»Sonó para mí entonces la hora de separarme también de la emperatriz. Delante de un escribano y testigos tuve que hacer entrega de aquel inapreciable tesoro, y para ello fue preciso abrir el ataúd de plomo que lo encerraba.»
-Y ¿estaba hermosa todavía? -preguntó sacrílegamente Carlos V.