Explore "Fin de una novela" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Allí fue agradablemente sorprendido por las magníficas poesías que vio escritas a pincel, y con gruesos caracteres, sobre los muros, formando una especie de carteles imitados, con su marco y todo.
Sobre una puerta que daba a la escalera de escape leíase esta redondilla, apostada como un centinela, o, mejor dicho, como un querubín a la entrada del Edén: