Explore "La mujer alta: cuento de miedo" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
¡Mi amigo Telesforo -continuó Gabriel después que hubo apurado otro vaso de vino- descansó también un momento al llegar a este punto, y luego prosiguió en los términos siguientes:
-Si mi historia terminara aquí, acaso no encontrarías nada de extraordinario ni sobrenatural en ella, y podrías decirme lo mismo que por entonces me dijeron dos hombres de mucho juicio a quienes se la conté: que cada persona de viva y ardiente imaginación tiene su terror pánico: que el mío eran las trasnochadoras solitarias, y que la vieja de la calle de Jardines no pasaría de ser una pobre sin casa ni hogar, que iba a pedirme limosna cuando yo lancé el grito y salí corriendo, o bien una repugnante Celestina de aquel barrio, no muy católico en materia de amores…