Explore "Moros y Cristianos" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Excusado es decir que ni el tío Hormiga halló medio de negociar el indulto de Juan Falgueira, ni los jueces se rebajaron a oír seriamente los ofrecimientos que éste les hizo de un tesoro por que sobreseyesen su causa, ni el terrible gallego accedió a revelar el paradero del pergamino ni el sitio del tesoro al impertérrito Alcalde de Aldeire, quien, con tal pretensión, tuvo todavía estómago para ir a visitarlo a la capilla en la Cárcel Alta de Granada.
Ahorcaron, pues, a Juan Falgueira el Viernes de Dolores en el Paseo del Triunfo, y regresado que hubo a Aldeire el tío Hormiga el Domingo de Ramos, cayó enfermo con calentura tifoidea, agravándose de tal modo en pocos días, que el Miércoles Santo se confesó e hizo testamento, y expiró el Sábado de Gloria por la mañana.