Explore "Martín Rivas" by Alberto Blest Gana on Textopian. Read with annotations and highlights.
Desde el día siguiente principió Martín sus tareas con el empeño del joven que vive convencido de que el estudio es la única base de un porvenir feliz cuando la suerte le ha negado la riqueza.
El pobre y anticuado traje provinciano llamó desde el primer día la atención de sus condiscípulos, la mayor parte jóvenes elegantes que llegaban a la clase con los recuerdos de un baile de la víspera o de las emociones de una visita mucho más frescos en la memoria que los preceptos de las Siete Partidas o del Prontuario de los Juicios. Martín se encontró por esta causa aislado de todos. Entre nuestra juventud, el hombre que no principia a mostrar su superioridad por la elegancia del traje, tiene que luchar con mucha indiferencia, y acaso con un poco de desprecio, antes de conquistarse las simpatías de los demás. Todos miraron a Rivas como a un pobre diablo que no merecía más atención que su raída catadura, y se guardaron muy bien de tenderle una mano amiga. Martín conoció lo que podría muy propiamente llamarse el orgullo de la ropa, y se mantuvo digno en su aislamiento, sin más satisfacción que la de manifestar sus buenas aptitudes para el estudio cada vez que la ocasión se le presentaba.