Explore "La torería" by Antonio de Hoyos y Vinent on Textopian. Read with annotations and highlights.
-¡Cocherito, para!
Los jamelgos escalaban fatigosamente la cuesta de San Vicente en lamentable exhibición de osamentas que amenazaban traspasar la pelada piel, y a su tardo paso, los desvencijados armatostes, coches por mal nombre, que arrastraban tras sí, se bamboleaban, crujían, se inclinaban de modo sospechoso, amenazando dar en tierra con su alegre carga. Dentro, amontonados en los duros y estrechos asientos, los excursionistas reían, gritaban y cantaban en escandalosa algarabía que profanaba procaz el majestuoso silencio de la noche.