Explore "La madrastra" by Antonio de Trueba on Textopian. Read with annotations and highlights.
Era sábado. Los sábados, como sabéis, hijos míos, es día de media escuela; pero los chicos a quienes por conveniencia propia hacia la vista gorda el maestro, habían suprimido la media escuela también, dejando todos de asistir a ella.
Don Juan Saca- cuentas estaba a la sombra del emparrado que había a la puerta de la escuela leyendo las Guerras de Flandes a unas vecinas que, sentadas en sus celemines, cosían, también bajo el emparrado, y entre las cuales se hallaba Ramona, la excelente anciana que en otro tiempo aconsejó a Martín que se casara. Don Juan era muy aficionado a historias de guerra, y si las guerras eran muy sangrientas, tanto mejor, Al parecer, nada tienen que ver los soldados con los maestros de escuela: pero don Juan Saca- cuentas encontraba mucha semejanza entre unos y otros, porque los soldados dan lecciones a las naciones y los maestros a los ciudadanos, sacando unos y otros sangres y lágrimas. Las hijas de Martín vieron el cielo abierto cuando vieron al maestro, pues temían que anduviera por aquellos andurriales haciendo provisión de varas de avellano para la semana, operación a que solía dedicar parte del sábado.