Explore "Juan Palomo" by Antonio de Trueba on Textopian. Read with annotations and highlights.
Entre los recuerdos que traje, amor mío, de mi valle natal, y que por espacio de veinte años de trabajos y penas he conservado ungidos con el perfume de la inocencia con que salieron de aquellas queridas montañas, había muchos cuya custodia he confiado ya al Libro de los cantares y a los CUENTOS DE COLOR DE ROSA; pero son tantos los que guardo aún en mi corazón, que con decir a éste: "Corazón mío, devuélveme el tesoro que te confié cuando por última vez volví, desconsolado, los ojos al hogar de mis padres", tengo todo cuanto necesito para cautivar tu atención y conmover tu alma enamorada y buena.
¿Ves esos montes que se alzan al Septentrión, coronados casi siempre de nieve? Pues remontémonos con el pensamiento más alto, más alto, mucho más alto que esos montes, hasta que descubramos un rinconcito del mundo, que lleva el nombre de las Encartaciones, y en ese rinconcito descubramos otro infinitamente mis pequeño, que lleva el nombre de Cabia. Cabia, que en el idioma vascongado significa nido, es propiamente un nido formado de ramas y flores, que cobija diez o doce casas, blancas como la nieve, y una modesta iglesia del mismo color, dedicada al santo de mi nombre.