Explore "Rebañaplatos" by Antonio de Trueba on Textopian. Read with annotations and highlights.
Habían pasado muchos años, y la vara de justicia apenas había salido de manos de Macario desde que pasé a ellas por primera vez.
Macario tenía que reñir todos los días con las gentes de Tomillarejo, porque era muy modesto y aquellas gentes se empeñaban en llamarle don Macario, no tanto porque era alcalde como porque era rico. Sí, señor, era rico como que había levantado en lo mejor del pueblo una casa de nueva planta que era lo que había de ver, y era hombre de tanto crédito, que él era en el pueblo, al mismo tiempo que alcalde, mayordomo de fábrica, recaudador de contribuciones, depositario de ayuntamiento, en fin, todo lo que pedía un hombre de responsabilidad y sabiduría para manejar el dinero del común.