Explore "Los exorcizadores" by Antonio de Trueba on Textopian. Read with annotations and highlights.
Gumersindo continuaba en Madrid, estudiando con gran aprovechamiento, y probablemente ayunando muchos días. Se guardaba muy bien de decírnoslo; pero nosotros, que lo adivinábamos, solíamos obligarle a participar de nuestra pobreza.
¡Con qué humildad, con qué agradecimiento, con qué amor nos pagaba lo poco que podíamos hacer para que no desmayase en la vía dolorosa que iba recorriendo!