Explore "La paliza" by Antonio de Trueba on Textopian. Read with annotations and highlights.
En un libro que anda por esos mundos con el nombre, no muy original, pero sí un tanto apropiado, de Cuentos de varios colores, he dado noticias circunstanciadas de un pobre molinero que con el sobrenombre de Seneca adquirió cierta celebridad en las Encartaciones a fines del siglo pasado. Seneca no era ciertamente ningún Séneca, ni sus contemporáneos le tenían por tal, como lo prueba el cuidado que tuvieron de plantarle el acento en la segunda sílaba de su apodo y no en la primera; pero tenía alguna afinidad intelectual con el filósofo cordobés, como lo hace sospechar la afinidad eufónica que hay entre Seneca y Senéca.
Seneca vivía en un molino cuyas ruinas se ven aún en la garganta por donde corre al mar el río que fertiliza el valle donde hay quien todos los días se acuerda de nosotros.