Explore "El ruiseñor y el burro" by Antonio de Trueba on Textopian. Read with annotations and highlights.
No cantaba bien Alonso, por más que señora Marica, su maestra, había puesto empeño en que saliese discípulo, si no que la honrase, a lo menos que no la deshonrase; pero él presumía de hacerlo a maravilla.
No lo era que él presumiese de diestro, pero pasmaba que le tuviesen por tal las gentes, incluso la de iglesia, y todo por la única razón de que él alardeaba a toda hora y en toda parte de haberle aleccionado señora Marica la panadera. Bien que esto no era ni es nuevo en el mundo, porque muchos de los que exclaman ¡ah! ¡oh! viendo una pintura u oyendo una música o nombrándoles un libro, no admiran de ciencia propia, sino de ciencia agena que les ha dicho, a tuerto o a derecho, que la pintura, o la música o el libro es de admirar.