Explore "El círculo carmesí" by Edgar Wallace on Textopian. Read with annotations and highlights.
El juez era un hombre bondadoso y parecía estar un tanto incómodo. Pasó su mirada del impasible señor Parr, que estaba de pie en el estrado de los testigos, a la muchacha del banquillo de los acusados, que se mostraba casi tan fría y dueña de sí como el testigo policial. Su rostro era uno de esos que hubiera atraído la atención en cualquier circunstancia, pero en el gris escenario del tribunal, su belleza cobraba más relieve y esplendor.
Echó una ojeada al texto de la acusación que tenía ante sí. Su edad, según atestiguaba el texto, era de veintiún años; su ocupación, secretaria. El jurista, que había experimentado muchas sorpresas a lo largo de su carrera y cuyo carácter se había visto endurecido por los sucesos más inusuales e improbables, no pudo hacer otra cosa que sacudir la cabeza, desanimado.