Explore "El hombre del Hotel Carlton" by Edgar Wallace on Textopian. Read with annotations and highlights.
La señora que a sí misma se llamaba mistress Daney tenía tanto derecho a este nombre como a cualquier otro que adoptase. Gill Daney era una señora que había vivido con gran lujo toda la vida. Para Tim Jordán era algo exótico. Nunca se había tropezado con su tipo; pero en su círculo, era aceptado como un producto normal de su ambiente. La conocían a ella y a sus antecedentes; sabían que durante toda su vida había estado coleccionando joyas costosas y que calculaba él valor de los brillantes hasta el céntimo. Podía apreciarlos y tasarlos sin equivocarse. Y en los brillantes había puesto desde muy joven su confianza. Brillantes grandes, fáciles de vender; joyas con un mínimo de montura y un máximo de pedrería. Poseía quizá la colección más valiosa de todas las mujeres de su clase.
Le gustaba Daney; le tenía también un poco de miedo; pero tenía un secreto orgullo de tener sobre él un poder que duraba más que el de otra mujer alguna. Una vez le tuvo miedo y se escapó con pánico ciego, después de una de sus espasmódicas delaciones. Pero él la perdonó y se sintió más segura que nunca.