Explore "El hombre del Hotel Carlton" by Edgar Wallace on Textopian. Read with annotations and highlights.
Durante toda la noche la brigada móvil anduvo de garaje en garaje buscando el Daimler gris. Era un registro que, como Weeler había dicho, no estaba completamente exento de peligro; Tim Jordán no conocía nada, en realidad, acerca de la muchacha o de sus amistades particulares. No había crimen ni pecado alguno en que los amigos de Mary fuesen a verla por la noche y le rogasen que aceptase su hospitalidad con preferencia a un hotel, tanto más cuanto que estaba en la dudosa situación de ser huésped de un hombre joven al que conocía hacía muy poco tiempo.
El registro, sin embargo, prosiguió sin éxito alguno. Al principio, Weeler pensó que sería un coche alquilado; pero el color del mismo le previno en contra de ello. Era mucho más pequeño que los que generalmente se alquilan, y esto precisamente lo debía de hacer mucho más fácil de descubrir, porque un Daimler, con su radiador característico, puede ser reconocido aun por los profanos.