Explore "El rostro de la noche" by Edgar Wallace on Textopian. Read with annotations and highlights.
Andrey llevaba un cuarto de hora esperando en la estación de Victoria, haciendo alternativamente breves excursiones hacia la puerta en busca de Dora, estudiando los nuevos horarios de trenes, enterándose de los últimos relatos del robo a la reina de Finlandia y los nuevos hechos acumulados durante el día. Pasaron veinte minutos y Dora no había aparecido. La señora Graffitt tenía la desesperante costumbre de olvidar las cartas que tenía que depositar en el correo, y ella recordó que había confiado el anuncio de sus planes a la vieja mujer.
El capital en caja era demasiado pequeño para permitirla tomar un taxi, y decidió informarse de un policeman, cuyo conocimiento de las líneas de autobuses era realmente enciclopédico. Después de esperar algunos minutos bajo la llovizna, encontró uno que iba a Park Lañe, desde donde pudo alcanzar la calle de Curzon, andando por Londres, plaza misteriosa para ella. Al cabo de una diligente indagación, halló la pequeña casa y llamó tirando de la campanilla. Una breve pausa y la puerta fue abierta por una elegante doncella, que miró displicente a la pobre visitante.