Explore "El secreto del alfiler" by Edgar Wallace on Textopian. Read with annotations and highlights.
El señor Stott reunía las inflexibles características del señor feudal con la amable ductilidad propia de los que aprueban la labor de sus semejantes y de la sociedad. Cerca de su oficina había un café frecuentado por graves hombres de negocios (directores, administradores de Banca y contables de importantes sociedades). El precio de las comidas había sido estudiado por el propietario de modo que, asequible para los hombres de posición desahogada, quedaba fuera del alcance de los de escaso sueldo, y no les permitiera, por lo tanto, ir al Toby, aunque valiese la pena codearse con los caballeros cuyo despacho ostenta en su puerta el rótulo de «Privado» y llegan a sus negocios en relucientes automóviles.
El señor Stott, al referirse a la gente que pasaba ante la puerta del Toby camino de otros establecimientos de menor categoría, solía llamarles hoi-polloi, que él creía ser una expresión italiana. El Toby había llegado a tener casi la categoría de club. A veces entraban ciertos extranjeros a paladear las excelencias gastronómicas de su cocina, y se les colocaba corrientemente en los rincones apartados, para evitar que oyesen las murmuraciones de los asiduos.