Explore "La pista de la llave de plata" by Edgar Wallace on Textopian. Read with annotations and highlights.
Dick Allenby nunca decía que estaba comprometido, y el dedo de Mary Lane, que podría hablar, no llevaba el anillo indicador de su futuro. Mencionó él el hecho casualmente, al sentarse en su camarín entre los dos últimos actos de Escollos del destino, y hablaba con ella a través de una cortina de cretona, detrás de la cual se cambiaba de traje.
-Estoy adquiriendo mala reputación. Nada daña la reputación de un inventor más rápidamente que el ser reconocido por los porteros del escenario. Me dejan pasar sin preguntarme nada.