Explore "La pista de la llave de plata" by Edgar Wallace on Textopian. Read with annotations and highlights.
El detective salió de Scotland Yard pocos minutos después de las once, y, volviendo a la izquierda, se dirigió hacia Blackfriars. Para Surefoot Smith, la larga cinta de pavimento que va sin interrupción desde Scotland Yard hasta Savoy Hill era su lugar predilecto de meditación. En el cuartel central, alguien con imaginación fantástica le había bautizado con el nombre de Bulevar de las Meditaciones. En verano o en invierno, con lluvia o sol, Surefoot Smith encontraba allí la solución de todos sus problemas. En el curso de sus noctámbulas reflexiones, Surefoot Smith había ahorcado a algunos, enviado a prisión a falsificadores, y muchos acontecimientos ordinarios habían alcanzado siniestra importancia, y, por contraste, hombres y mujeres, al parecer culpables, habían probado su inocencia.
Había pocos peatones a estas horas de la noche. Las parejas, por alguna extraña razón, escogían la parte del camino que da al río, que está mejor iluminada. Los coches pasaban veloces de cuando en cuando; a largos intervalos pasaban los tranvías, y raramente algún pordiosero de los que sólo son visibles de noche caminaba a lo largo de las aceras en busca de una colilla.