Explore "La pista de la llave de plata" by Edgar Wallace on Textopian. Read with annotations and highlights.
La tranquilidad puede ser muy aburrida, especialmente cuando va unida a una cama dura y un cuarto mal ventilado. La mujer del sargento le había dado el mejor dormitorio, que era, según la apreciación corriente, muy cómodo. Mary se sentía enormemente cansada cuando apagó la luz; pero en el momento de poner su cabeza sobre la almohada, todo su cansancio y ganas de dormir desaparecieron. Permaneció durante media hora contando ovejas e imaginando cuentos, haciendo cálculos de compras; pero cada vez se despabilaba más. Por fin se levantó, encendió la luz y se puso una bata.
Pensó que el acto de levantarse le atraería el sueño, pero se equivocó; se encontró acometida por el deseo de irse a su cuarto del hotel y empezó a vestirse.