Explore "Ismael" by Eduardo Acevedo Díaz on Textopian. Read with annotations and highlights.
Quedose luego en suspenso, marchita y triste, con los ojos vagos en el espacio lejano.
Después de algunos segundos, se volvió a Tata Melcho y levantó un pie, sin decir palabra. El viejo tomó el cabestro, y la ayudó a subir, encajándole la punta del pie en el estribo de madera.