La Divina comedia by Dante Alighieri

Read "La Divina comedia" by Dante Alighieri online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.

¡Oh nobleza de la sangre! Aunque seas muy poca cosa, nunca me admiraré de que hagas vanagloriarse de ti a la gente aquí abajo, donde nuestros afectos languidecen; pues yo mismo, allá donde el apetito no se tuerce, quiero decir, en el cielo, me vanaglorié de poseerte. A la verdad, eres como un manto que se acorta en breve, de modo que si cada día no se le añade algún pedazo, el tiempo lo va recortando en torno con sus tijeras. Con el "vos," al que Roma fué la primera en someterse y en cuyo empleo no han perseverado tanto sus descendientes, empezaron esta vez mis palabras: por lo cual, Beatriz, que estaba algún tanto apartada, sonrióse, pareciéndose a la que tosió cuando Ginebra cometió la primera falta de que habla la crónica. Yo empecé a decir: -Vos sois mi padre; vos me infundís aliento para hablar; vos me enaltecéis de modo, que soy más que yo mismo. Por tantos arroyos se inunda de alegría mi mente, que se goza en sí misma al considerar que puede contener tanta sin que la abrume. Decidme, pues, ¡oh mi querido antepasado!, quiénes fueron vuestros predecesores, y cuáles los años en que comenzó vuestra infancia. Decidme lo que era entonces el rebaño de San Juan, y cuáles las personas más dignas de elevados puestos.

Como se aviva la llama del carbón al soplo del viento, así vi yo resplandecer aquella luz ante mis afectuosas palabras; y si pareció más bella a mis ojos, más dulce y suave fué también su acento cuando me dijo, aunque no en nuestro moderno lenguaje: -Desde el día en que se dijo "Ave," hasta el parto en que mi madre, que hoy es santa, se libró de mi peso, este Planeta fué a inflamarse quinientas cincuenta y tres veces a los pies del León. Mis antepasados y yo nacimos en aquel sitio donde primero encuentra el último distrito el que corre en vuestros juegos anuales. Bástete saber esto con respecto a mis mayores; lo que fueron o de dónde vinieron, es más cuerdo callarlo que decirlo. Todos los que se encontraban entonces en estado de llevar las armas, entre la estatua de Marte y el Baptisterio, formaban la quinta parte de los que ahora viven allí; pero la población, que es al presente una mezcla de gente de Campi, de Certaldo y de Fighine, se veía pura hasta en el último artesano. ¡Oh!, ¡cuánto mejor fuera tener por vecinas a aquellas gentes, y vuestras fronteras en Galluzo y Trespiano, que no tenerlas dentro de vuestros muros, y soportar la fetidez del villano de Aguglión y del de Signa, que tiene ya los ojos muy abiertos para traficar! Si la gente que está más degenerada en el mundo no hubiera sido una madrastra para César, sino benigna como una madre para con su hijo, más de uno que se ha hecho florentino, y cambia y trafica, se habría vuelto a Semifonti, donde andaba su abuelo pordioseando: los

Reading navigation