Explore "En casa del oculista" by Dimitrios Vikelas on Textopian. Read with annotations and highlights.
En aquel momento el reloj de la iglesia vecina dió las doce, y al mismo tiempo por una puerta lateral, entró en el comedor la cocinera, llevando una ancha bandeja llena de platos y vasos.
-Lo siento mucho, buena mujer, dijo el médico adelantándose hacia la vieja, pero ya lo ve usted, es mediodía y tengo que salir inmediatamente después de la comida. Vengan mañana, se lo ruego, ó mejor vengan por la mañanita al Hospital.