La hermana de la caridad by Emilio Castelar

Read "La hermana de la caridad" by Emilio Castelar online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.

Después de estas escenas que acabamos de describir, suceden grandes acontecimientos para los personajes que forman el alma de nuestra narración. Eduardo se ha partido, huyendo de la justicia, al Africa, á sentar plaza en el ejercito francés.

Margarita no muere de la puñalada que le asestó su marido en la última noche en que se vieron; pero perdidos todos sus bienes, confiscadas todas sus propiedades, separada del mundo, reducida a la miseria que puede imaginarse, en una casa solitaria, sin amigos, sin nadie, enferma, completamente enferma, pasa la vida más triste y angustiosa que puede imaginarse. ¡Tremendo castigo el que la Providencia prepara y hace sufrir á tan desgraciada, á tan infeliz mujer! Había educado un hombre para el crimen, y aquel hombre hiere sus entrañas. Lo había sacrificado todo al poder, y cae despeñada en gran envilecimiento. Había sólo estimado la riqueza, y se encuentra reducida á la ultima miseria. Había corrido tras las adulaciones de los cortesanos, y se ve sola y sin amigos. Había amado el placer, y se encuentra en la flor de su edad, cuando la vida debía serle más grata, cuando la felicidad debía desplegar sus alas sobre su frente, se encuentra enferma, sin poder respirar, sin poder apenas vivir. Sólo una infeliz mujer del pueblo se atrevió á recogerla. Sus amigos habían huido todos de su presencia como de la peste. Aquella mujer infeliz padecía todos los tormentos y todos los castigos que más podían humillarla, que más podían hacerla sufrir, que más la martirizaban. La Providencia, siempre justa; la Providencia, que da á cada uno su merecido; la Providencia había mostrado una vez más su poder en la tierra, su incontrastable poder.

Reading navigation