Explore "La bola" by Emilio Rabasa on Textopian. Read with annotations and highlights.
Por aquellos días andaba la política descompuesta y la situación delicada, en virtud de que el descontento cundía en las poblaciones más importantes del Estado; la tempestad se anunciaba con un murmullo sordo, y el mar revuelto de la opinión pública iba alzando olas que alteraban, aunque débilmente, el tranquilo estero de San Martín. Más de una vez oí en la tienda de los Gonzagas la voz profética de Severo, que con humos de sabio previsor, creía y afirmaba que antes de mucho se armaría la bola; que el distrito X no soportaba a su Jefe político; que el Distrito Z se moría de hambre por la escasez de maíz, y sin embargo, no se disminuía el impuesto sobre el arroz que era su único ramo de explotación; que en el Congreso el Lic. Pérez Gavilán iba minando y minando, al grado de que contaba ya con una mayoría dispuesta a encausar al Gobernador cuando las cosas estuvieran en sazón; que dos Jefes políticos acababan de ser removidos por sospechosos y sustituidos con personas que no servían para maldita la cosa; en una palabra, que la bola se armaría antes de mucho.
Debo decir con franqueza, que Severo me era profundamente antipático, de una manera invencible, para lo cual tenía yo motivos que voy a confesar, aunque algunos me causen rubor. Gozaba yo en el pueblo de tal cual reputación de muchacho ilustrado, al extremo de haber sido alguna vez secretario interino del Ayuntamiento, con aplauso de este respetable cuerpo, quien, sin embargo, hubo de nombrar propietario a un primo de la esposa del Jefe político, porque éste así lo dispuso. Tenía yo una hermosa letra inglesa, de la que había en aquel tiempo poquísimos ejemplares, y solía yo poner las primeras palabras de las actas con letra gótica que no dejaba que pedir. Además, me sabía como el Padre Nuestro la gramática de Quiroz, la Aritmética comercial que era texto en San Martín, y había leído diez o quince veces el Instructor y otras tantas el Periquillo; con todo lo cual tenía formado un caudal de instrucción, que abrazaba retazos de ciencias naturales, tajadas de Historia, girones de Geografía, y aun ciertos mendrugos de Náutica y Derecho natural.