Explore "La bizarra capital de mi Estado" by Ramón López Velarde on Textopian. Read with annotations and highlights.
(A Jesús B. González)
He de encomiar en verso sincerista / la capital bizarra / de mi Estado, que es un / cielo cruel y una tierra colorada.
Una frialdad unánime / en el ambiente, y unas recatadas / señoritas con rostro de manzana, / ilustraciones prófugas / de las cajas de pasas.
Católicos de Pedro el Ermitaño / y jacobinos de época terciaria.
(Y se odian los unos a los otros / con buena fe).
Una típica montaña / que, fingiendo un corcel que se encabrita, / al dorso lleva una capilla, alzada / al Patrocinio de la Virgen.
Altas / y bajas del terreno, que son siempre / un broma pesada.
Y una Catedral, y una campana / mayor que cuando suena, simultánea / con el primer clarín del primer gallo, / en las avemarías, me da lástima / que no la escuche el Papa.
Porque la cristiandad entonces clama / cual si fuese su queja más urgida / la vibración metálica, / y al concurrir ese clamor concéntrico / del bronce, en el ánima del ánima, / se siente que las aguas / del bautismo nos corren por los huesos / y otra vez nos penetran y nos lavan.