Explore "Informe sobre la estupidez" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
El ministro, después de oír las primeras noticias y de conseguir localizar a Dios en su casa, ya que no existía ayuntamiento, voló con más presteza aún que el monumento a los caídos.
De camino hacia el domicilio del alcalde, echó un vistazo a la plaza de la Constitución y sintió que se le erizaba el vello. Lo mejor que se podía decir de ella era que no existía. Lo peor, que saldría en todos los telediarios y que los de siempre le dedicarían burlas y sarcasmos.