Cartas a un amigo by Esteban Echeverría — Read

Explore "Cartas a un amigo" by Esteban Echeverría on Textopian. Read with annotations and highlights.

Mi anterior la interrumpieron loa dulces ecos de una vihuela y la tierna y quejumbrosa voz de un enamorado que había escogido el silencio de la noche para venir a cantar los quebrantos de su corazón al pie mismo de la ventana donde dormía tranquilamente la causadora de ellas. ¡Qué cruel debe ser el martirio del que ama sin ser correspondido! A medida que su pasión crece, a medida que su imaginación se engolfa en la ilusión encantadora de la posesión del objeto amado, cada desdén es un puñal agudo que se clava en su corazón, o una sierpe que roe envenenando sus entrañas; cada desengaño una nube opaca que se levanta a oscurecer el astro de su esperanza. Es de compadecer el que se halle en semejante situación. ¡Ah, mujeres, cuán fatales son vuestros atractivos! Una mirada dulce de vuestros hermosos ojos, llena de delicias y angustias nuestros corazones y pone en tormenta deshecha nuestras pasiones tranquilas; y cuando una mirada tierna puede arrancarnos del pecho el aguijón doliente y calmar nuestra agitación no la dais y os deleitáis en clavar más profundamente la envenenada vira y en ver consumirse en sus propios fuegos al infeliz que no fue de hielo a vuestros incentivos.

Los versos siguientes, según recuerdo, son los que cantaba el amante mal correspondido; pero esos tristes ecos los llevó el viento. Ninguna voz consoladora le dijo siquiera: "te he oído, pero tus esperanzas son vanas".

Reading navigation