Explore "Revoluciones" by Rafael Barrett on Textopian. Read with annotations and highlights.
Es en la América Latina excesivamente raro todavía que los partidos caigan del poder en el parlamento o en las elecciones. Para ese comercio democrático los gobiernos disponen del tesoro, y por lo común consideran deber sagrado agotar los dineros del país antes que renunciar a seguir haciéndolo dichoso.
La revolución ha surgido como un procedimiento normal, que favorecieron el carácter, la topografía y la industria. Con el criollismo ecuestre y trashumante, lo primitivo de las comunicaciones y la hacienda que se encontraba en el camino y que permitía renovar los montados y preparar el churrasco diariamente, fue fácil hacer política opositora. Una revolución resulta más barata que una campana electoral. El único gasto imprescindible es el armamento. Los demás son pagaderos después de salvar a la patria. Se comprende que haya habido gentes ocupadas sin descanso en salvar a la patria por este sistema; así Bentos Xavier, que durante muchos años llevó «revoluciones» a Mato Grosso con regularidad implacable. Algunos pesimistas hablan de bandolerismo, lo que me parece injusto. La diferencia entre una correría de bandoleros y una correría de patriotas es cuestión de éxito, y hasta hace poco las revoluciones solían tener buen éxito. Aveces bastaba un conato subversivo, con suerte en los primeros choques; los combatientes descubrían de pronto que eran hermanos, lloraban, se abrazaban y se repartían los puestos públicos, quod erat demostradum. Una revolución, en fin, si acaso no lo es ya, era negocio, y para fletarlo se conseguían capitales extranjeros.