Explore "Dos mujeres" by Gertrudis Gómez de Avellaneda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Eran pasados pocos minutos después que Luisa y Elvira habían dejado a la condesa cuando llegó Carlos a su quinta. Había encontrado al coche por el camino, pero estaba muy distante de sospechar que en él fuese su mujer, la cual por su parte iba demasiado absorta en sus pensamientos para haber podido poner atención en un hombre a caballo que pasó junto al coche con dirección al sitio de donde venían.
Catalina recibió a Carlos tranquila y casi risueña. Hacía mucho tiempo que Carlos no la veía así, y se regocijó pensando que al fin le era dado ofrecer a su desgraciada amiga todos los consuelos de que era capaz en la triste posición en que la colocaba.